Y mientras mas pasa el tiempo, mas peligroso y verdadero se vuelve el momento.. pero no es verdad que estamos condenados... alguna vez anduvo bien.
Estuve pensando tanto tanto en los poemas frustrados, en los dolores del pasado. Ahora está todo demasiado vivo, al rojo vivo, sudando y hechando humo. Siempre termino escribiendo con muchas cuadras encima y despues de mucho tiempo y habiendo llegado a un punto límite siempre vislumbrable desde ... Escribir no es. Estoy reflejandome en mi, ahora que puedo, mientras puedo, porque en poco tiempo voy a volver a ser esclavo de todas las mentiras de todos y de mi. Pero hay momentos que son de contemplación, y me contemplo en el puente, caminando por el medio... y veo dos posibles finales siguiendo esta linea de lo bueno y lo malo... y me veo caer o me veo cruzar con unas alas hechas de viento azul. O me veo ligeramente conmovido y avergonzado del ... comienzan a caminar los brujos. Hay luces cuando cierro los ojos y entonces es de día. Levanta. Cae. La. Cae. cABEZA. No se puede establecer contacto con algo tan hermeticamente construído, como no hablar cuando hay tanto silencio. Te muerden los pies las hienas que parió tu cabeza y te ves sangrar desde abajo o quizas no importa nada y te dejas sumergir en tu propio escape... y las hienas muerden los pies míos entonces. Cuenten sus limosnas, los pobres desvahidos desvalorados, los miserables hijos de caín que no queremos ser aunque nos toca. Una vez leí un libro que creí aburrido pero que luego llego a turbarme,,, Y hablaba de los dolores mas profundos de un hombre mediocre y envidioso, consumido por el rechazo ajeno y por el odio propio. Y me prometí no volverme jamás como aquel hombre triste, un perfecto hijo de Caín, un poseído entre cadenas rojas, esclavo de todo y de todos... Fue entonces que los locos cambiaron de tono y empezaron a hablar español pero con acento frances, como si fuera una parodia, pero hablaban seriamente y con aires de importancia. Tenian globos verdes y rojos y amarillos, caminaban sobre ellos estruendosamente.
No estamos muertos. Yo pienso en tus palabras a prueba de todo y me invento mil historias en el alma que no son menos verdad, que deben ocurrir realmente en algún universo paralelo a este, o en algún camino que se bifurque de esta realidad, como en el jardín borgiano. Lo que uno siente es tan real como que estás adelante mío, mirandome directo al alma y no entendiendo nada en realidad porque esto no es para que se entienda, no siempre hay un destinatario... o si, es inevitable. Pienso que el sol es un astro invisible y que arroja lenguetazos de luz a la piel. Y que todo esto significa algo, o es un juego, lo que es lo mismo. Las distracciones quizas me ayuden. El bosque aclara.
martes, 30 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
Su cara está gastada
Tuvo la cara manchada. Apretó los labios vacilante ante el reflejo terrible de la mirada ajena (ve el brillo opaco de sus propios ojos enmarcado en otra pupila). Lleva los ojos menguantes. Eso parece casi un ademán natural grabado eternamente entre "las grietas de su cara". Hubo como un velo entre su cara y el mundo, sus expresiones se confundieron con amor o con odio, pero fueron el efecto de superficie de millones de culebras y sapos luchando en su cabeza aturdida y confundida. Quiere llorar, gritar de dolor, morir y después callar.
martes, 17 de mayo de 2011
formicario
El jugador insaciable pateó su mejor centro y la pelota se elevó, empequeñeciéndose, hacia el cielo rebosante de estrellas muertas de frío y empapadas de fábulas y de cuentos de antes, y asi atravesó el cosmos entero y cayó hondo en los agujeros negros de lo desconocido. ¿Hubo el jugador insaciable visto el recorrido eterno de la pelota? Si, hasta que sus ojos cansados y miedosos perdieron foco y se nublaron en la máxima expresión de los límites de su capacidad humana, capacidad finita y sacralizada, sobrestimado sosiego ante la noción nefasta de lo incognoscible, de lo que trasciende la capacidad misma de la razón y de la sensibilidad humana, como trasciende a la capacidad de una hormiga levantar el peso de una hoja demasiado grande y pesada en relación a la pequeñez y lamentable liviandad del insecto. No importa cuanta capacidad de alcance pretenda tener la propensión técnica del jugador insaciable. No encontrará artefacto o herramienta o recurso que le permita trascender sus propios límites racionales, forzados hiperbólicamente, cuya terrible vanidad adorna el desierto siniestro que encierra el vacío de la mente sola y separada del amor, del calor, del frío, de la verdad, del conocimiento, y de todas las fantásticas postergaciones consensuadas en pos de la desidia y el miedo al conocimiento del eterno devenir, que operan para subordinar la libertad al conformismo de la vida tolerada, oprimida, pero aparentemente perpetua .
¡OH Pobre jugador insaciable! Su juego se precipita a la inmensidad y a la eternidad pero sus ojos no le permiten quebrar los cercos de su propia finitud. ¡OH Pobre jugador insaciable! Mírate inventando verdades en tu más terrible desesperación, tanteando en las profundidades o en los cielos para luego negarlos y humillarlos, inventando fórmulas y sistemas lingüísticos y torpes convenciones sociales para erigir una gran fábrica de velos, que luego serán distribuidos para cubrir los infinitos padecimientos de la realidad, que reclama valentía y determinación, que exige desprecio de los pre conceptos, de las verdades eternas e imperecederas, que exige ahondar allí donde está oscuro y fundirse en la densa telaraña del universo.
¡Cuan grande es su duelo! ¡Cuan solitario es el camino hacia...si mismo! El jugador insaciable bebe y come y piensa y siente y se reproduce como las hormigas designan jerarquías relativas al alimento y a la reproducción como medios de supervivencia, o como las águilas se valen de sus garras para atrapar a sus presas.
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