jueves, 4 de noviembre de 2010

que ganas de no estar

viernes, 6 de agosto de 2010

De La ciudad, y otras cosas.

Lamento mucho lo que pasó. Todo. Ahora me doy cuenta de que el hecho de que todo acá sea insoportable deviene (inevitablemente) en que la vida se torne insoportable.
El cansancio de la tarde pegajosa y pesada, de tren a hora pico apestando a baño público como tiene que ser y está bien. La gente insiste mucho en que hay que mantener la ciudad limpia, en que es un cambio de conciencia, en que nada más hay que acostumbrarse, pero la ciudad es un ámbito sucio y podrido porque quienes la habitan están sucios y podridos y está creada con el fin de ensuciar y pudrir. La asinación, vivir como hormigas cuando hay tanto espacio, vivir chocándonos los codos, explotándonos e incomodándonos entre todos. Queriendo actuar como buenos samaritanos, guardándonos el papelito en el bolsillo, accediendo a embellecer falsamente una ciudad donde la gente muere en la calle porque no tiene donde dormir, donde el dinero compra la identidad, donde la prostitución, el tráfico, la política, etc... la ciudad ES sucia, porque los ciudadanos están tristes y viven mal, porque está creada para que algunos vivan en las peores condiciones mientras a dos cuadras Palermo, Recoleta y Puerto Madero brillan llenas de luces y pulcras, derramando argentinidad y mentiras, cubiertas de cemento y brea caliente como ocultando el olor a podrido de la tierra muerta en las profundidades. Gangrena.
Y para engañarse a sí mismos, para dar buenas impresiones, los colegios privados se enalzan bellos y seguros, mientras las instituciones públicas se caen a pedazos. Y no hace falta aclarar que la existencia misma del colegio privado es un atentado a la educación pública, ya que el primero depende de la precariedad de la segunda, es decir que mientras peor funcione la escuela pública, más poderosa se hará la insitución privada, la empresa que comercializa el saber, los sofistas del siglo XXI.
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(Y además, la adultez amenazando en la puerta, los gritos y golpes, toda la violencia proferida como fruto del más puro hastío hacia el mundo humeante, el enojo)

Empieza a latir el odio, la frustración y el fracaso de los que están cagados por el sistema, de los que esperan la revolución en un aumento de sueldo que nunca llega, de los humillados, de los hipócritas que siempre esperan.
Y los más poderosos culpan al pueblo por las posibilidades del pueblo y lo quieren marchitar al igual que ellos están marchitos.
Por todo esto, más que nada, me vuelvo pura angustia y ganas de que me obliguen a irme, a salir a pelear, porque además tiemblo de miedo y sería trágico para la revolución encontrarse con un miedoso más. Por todo esto, también, duermo intranquilo, por todo esto viviré inquieto toda mi vida, ajeno como nadie a la comodidad, renegando de mi asquerosa condición burguesa, clase media, y todo lo que eso conlleva. Por todo esto, la ciudad se yergue bestial, funcional a la desigualdad, funcional al control, al comercio, al consumismo, a que nos exploten, a que nos..

de la frase: "Criticar es quedarse en el pasado, hacer es proyectar hacia el futuro".

Esta frase utiliza el procedimiento estratégico de "valoración por contraste". El término "quedarse" (que connota estancamiento y carencia de pensamiento crítico) en contraste con el término "proyectar" (que connota evolución y dinamismo) ejercen un efecto sobre el receptor que lo lleva sugestivamente a cierto punto. La palabra "Criticar" está utilizada en papel de par dialéctico de "proyectar". Es quizás una manera eficaz de confundir al lector e incitarlo (cordialmente) a adormecer su pensamiento crítico y su capacidad de diferir entre lo bueno y lo malo, volverlo un conformista y un reaccionario, lo invitan mirar sin intervenir, a hacer sin pensar, privándolo de su capacidad de notar los errores del pasado puesto que prefirió tomar una postura negligente.
Estos términos (quedarse, proyectar,etc) pueden ser vistos como "palabras talismán", ya que producen en el receptor un impacto desequilibrador, como una especie de...

martes, 3 de agosto de 2010

Dos de Copas


Angel

En que estabas pensando cuando decidiste traicionarme

Burlarte de mi sueño eterno y luego hacer alarde

Acribillar mi cuerplo enfermo y luego escaparte

Como un cobarde


Sabes

Yo te perdonaría todo en un solo instante

Debes jurarme honestidad y entonces confesarte

Debes dejar tu vanidad para aprender a quemarte

Como un mortal más

Tus manos sobre mi piel derramarán como llamas

Que arden como el eden que arde a tus pies.

Como humo se expande mi ser azul y te envuelve

Y te cubre del frío del invierno gris

Del invierno triste y lejos de Paris

Y de Dalí



Traes

Flotando entre tus dedos el aroma rojo de su carne

Temblando como un pobre diablo y con voz suplicante

Bebiste el vino de esta copa y el vino era sangre

Mi sangre

Dos copas bebiste

En dos copas me bebiste

Tus manos sobre mi piel derramarán como llamas

Que arden como el eden que arde a tus pies

Como humo se expande mi ser azul y te envuelve

Y te cubre del frío del invierno gris

Del invierno triste y lejos de Paris Y de Dalí

lunes, 26 de julio de 2010

(P/M)aternidad.

Crear enfermos en base a enfermos. Engendrar, generar vida muerta por el terrible egoísmo de sentirse Dioses, todopoderosos>omnipresentes>omniscientes (Como si fuera a funcionar). Es por usar a su antojo la vida de los bienvenidos, para no sentirse tan solos en un mundo que los caga a palos, que los traiciona, ser padres para imponerles a los hijos, como alguna vez les fue impuesto a ellos mismos, una cosmovisión, una historia innata. Que injusta es la infancia. Antes de ponerse a buscar un pibe, usted, madre, padre, o como sea que se organice la familia (si la hay), debería preguntarse en donde, en qué contexto y con qué fin se está creando vida. La gente que planifica a sus hijos suele tenerlos en el punto en el que sus vidas comienzan a carecer de sentido (profesional adulto realizado, en pareja estable, solo que...), y los usan como coartada para no arriesgarse, para no hacer lo que en realidad tienen ganas de hacer. Y los hijos, pobres diablos, se miran entre sí y saben que esto no está bien, que esto no puede estar bien, que esto no anda bien desde hace mucho tiempo... que el esquema convencional de familia es una traición que no sirve a ninguno, es una obligación moral que nos impide ser libres porque nos debemos a nuestros hijos, a nuestros padres, que nos aman porque nosotros somos la reivindicación, somos lo que ellos no fueron pero no lo que ellos no se animaron a ser, porque heredamos el temor como se heredan la cultura occidental y las costumbres nacionales. Hijos herederos de la mierda que flota en el aire desde los Sumerios, los prejuicios, la represión y el odio son la tortura que aprehendemos a medida que nos vamos adaptando a la sociedad. La violencia nos surge, se nos mete, nos rodea, nos abduce porque es ella la reacción natural del hombre ante la opresión, ante la imposición, ante la incomodidad de saberse atados a tabúes y preceptos incoherentes, imposibles en una realidad que reclama libertad, que se denuncia a sí misma todo el tiempo, que se cansa, y que nos cansa. Lo malo, lo irresponsable, no es tener hijos, sino tenerlos en el marco social en el que vivimos, sabiendo que el mundo está corrupto y manejado por piolines de oro y billetes con los rostros de los aristócratas y terratenientes más poderosos, de los intelectuales y los militares que se ocuparon de saquear Latinoamérica y que la poseen en cada simbolismo, en cada bandera, en cada frontera.

domingo, 4 de julio de 2010

Keep it warm. El sentimiento. Todo en la vida se resume en... ¡Ay! Si no queda nada más que decir, si el amor y el dolor son cosas impostergables y no hay consuelo que se adapte ni palabra que los sosegue. Feliz cumpleaños, te traje el peor regalo del mundo, feliz no cumpleaños, hagamos el patético intento de celebrar una fecha que se niega a sí misma y que acarrea tanto vacío y que nos obliga a pertenecer intrínsecamente al pasado, adheridos inevitablemente a nosotros mismos, renegados inutilmente a la condena de sabernos habitados por nuestra propia historia, pertenencia, permanencia. Otro verano helado, los juguetes se pudrieron en el camino junto con el primer beso que no fue más que una promesa, que ahora huele a moho y a muerto(y el muerto está atado a su ataúd, como el vivo está atado a su cuerpo que está muerto y mohoso y que huele a promesa y a besos).
Hace tanto frío y lo único que quiero es tener los pies bien cerquita de la estufa y no pensar en nada, mirar la televisión o escuchar la radio o hacer todo lo posible por caer en la idiotez y la vanalidad y evitar abstraerme, inquietarme, golpearme de nuevo la cabeza contra la pared ahogado en el gran cisma entre lo que es/no es y lo que no es/es (Esa es la cuestión).
Bienvenido al mundo, es así de cruel como lo ves desde tu deplorable existencia de ojeras e insomnio donde vulnerable sos como tu vida es vulnerable y como tu alma de cliché es vulnerable y pende de una telaraña.
No hay nada más amargo que la risa, nada menos parecido a vos, aunque ayer nos reímos tanto de todo y de todos, pero ahora es nuestra culpa porque no nos dimos el tiempo... Es nuestra culpa y la maldita culpa de nuestra maldita naturaleza humana (las palabras traicionan y se intercalan como jugando(me)), siempre estuvimos demasiado enamorados de lo momentaneo, lo transitorio.
¿Y como hacer para evitarlo, evitarnos, mirar para otro lado, bajar la mirada y ahogarnos en/con nuestras lágrimas? Caminar, retomar la vida, mirar a todos estos que no se la merecen porque todo es proporcional y vos la merecés proporcionalmente más que aquellos que ya estan muertos, que viven muertos porque predican muerte, porque son vulgares en todas sus acciones pero más aún en todas sus renuncias. ¿Como explicar dolor? Se entiende...

(Y si te fuiste a veranear, volvé en el verano, no nos hagas esto, volvé riéndote que acá compramos el verso, que acá te vamos a retar pero prometo que van a haber más abrazos que bofetadas, que te vamos a cuidar, que no va a volver a pasar, que nunca pasó, que es todo un mal sueño, y nos caímos de la cama):



(Ou)